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Nunca digas no puedo

Mujer en silla de ruedas sorprende al mundo bailando tango

[youtube https://youtu.be/Tq-MkfL2x5o]

Por primera vez, una concursante con discapacidad motriz participó en las rondas clasificatorias de la exigente competencia celebrada en Argentina.

Cuando los focos iluminaron el escenario, el jurado entendió que Gabriela Fernanda Torres no sería una competidora más en el Mundial de Tango.

Por primera vez una pareja integrada por una bailarina en silla de ruedas participó en la exigente competencia internacional del 2×4, en la categoría tango escenario.

La danza está abierta a todo tipo de cuerpo. Nos permite sacar lo más profundo que tenemos y ser libres”, dijo Torres, de 37 años, tras la actuación el viernes junto a su compañero Pablo Rafael Pereyra, de 34, en el escenario de la Usina del Arte, un espacio cultural en el que se desarrollan las rondas clasificatorias del mundial.

Torres, con un vestido negro y zapatos al tono, bailó con total naturalidad, expresándose a través del rostro y con el movimiento de brazos con la música “Oblivion”, de Astor Piazzolla.

Como parte de la rutina, su compañero la levantó de la silla de ruedas y tendidos en el piso simularon las típicas “quebradas” del tango.

La bailarina contó que no tiene recuerdos sin su silla de ruedas, a la que está unida desde los dos años a causa de un accidente de tránsito que la dejó paralítica. Comenzó a bailar de niña y ahora lo hace profesionalmente en la Compañía de Danzas sin Fronteras, un programa integrador de baile.

Junto a Pereyra, al que conoce desde hace más de diez años, actuaron en eventos y shows, pero este año se decidieron a competir en el exigente mundial de Tango. La pareja no quiere privilegios y dijo que espera el jurado los evalúe como artistas y se olviden de la silla de ruedas.

Pereyra comentó que el objetivo de participar en el mundial es llamar la atención y provocar un cambio de actitud en la sociedad ante las personas con limitaciones motrices.

Bailar es totalmente motivador, liberador, son sensaciones lindas para vivir”, dijo Torres.

Deporte sin obstáculos

La escuela Golf para Discapacitados enseña a personas con patologías mentales y motoras. Una actividad con notables beneficios físicos y psicológicos. Además, es gratuita.

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Para alguien que no ve, el sólo hecho de poder practicar este deporte es sumamente gratificante.

“Acá te muestran todo lo que podes hacer, no te imponen una sola forma de aprender y te acompañan para que te sientas cómodo. Así, se pueden lograr muchas cosas”, cuenta Gabriel Ayerza, quien perdió la vista tras un accidente de auto y hoy juega al golf como cualquier persona. Es que en la escuela “GPD” (Golf para discapacitados, antes conocida como DPL y creada por Pablo Ferrero) no hay impedimento para practicar dicha disciplina. Su lema es la igualdad e inserción ante todo.

“Nosotros trabajamos con todas las patologías (mentales y motoras) y esto es muy importante para que se cree un vínculo de amistad que se puede ver cuando se trabaja entre todos. Demostramos a un no vidente que puede jugar. Lo puede hacer cualquiera, no hay límite de edad ni sexo” cuenta Néstor De Lellis, presidente de GPD y a su vez profesor.

A partir del 9 de marzo, todos los sábados hasta fin de año, los alumnos podrán participar de las clases de 11 a 13 hs en el Campo Municipal de Golf de Palermo que aporta sus canchas auxiliares. Luego, comparten un ‘tercer tiempo’ y a las 16.30 hs retornar a practicar. Antes de empezar, se reúnen todos en el Servicio Nacional de Rehabilitación de la calle Ramsay y de allí se dirigen a donde se lleva a cabo la acción.

Las sesiones son gratuitas y como es una organización sin fines de lucro, todo se arma para ayudar, brindar alegría y contención. “Le damos al alumno todo el material para poder jugar, hasta la ropa”, comenta su presidente.

Cuerpo y mente

El sólo hecho de poder practicar este deporte para alguien que no ve es sumamente gratificante. Lograr pegarle a la pelota y caminar por una cancha profesional son acciones que lo hacen sentir bien física y mentalmente.

“El jugador se entretiene, mejora su motricidad fina, concentración y hasta la puntualidad para llegar a la clase. Lo notorio es el compañerismo y el respeto hacia el otro. Se crea un lindo vínculo de amistad”, agrega De Lellis.

Carlos García, Alfredo Wendnagd y Roberto Miranda son los tres profesores que, con apoyo psicológico y contención, logran sacar de estos chicos grandes deportistas con valores.

“Las clases se desarrollan explicándoles en qué consiste este juego, los distintos palos y sus caras para ver cómo se abre o cierra en cada golpe, la pelota y las distintas formas de pararse”.

Cada dos meses, se realiza una evaluación para ver el progreso del participante y al cumplir el tercero, hay un pequeño torneo para practicar para el de fin de año, que se llevará a cabo en Capital o en Salta y Córdoba, con comida y hospedaje para el jugador y su acompañante.

Nadie se queda afuera de él, todos los alumnos forman parte y reciben una medalla por participar. El primero, segundo y tercero puesto se galardonan con un trofeo. “Que todos tengan premios los alegra y los entusiasma para continuar”, agrega Néstor. Además, para los que quieran adentrarse más en el deporte, es posible obtener hándicap como cualquier profesional.

Cómo participar

Vía Facebook, mail o por teléfono se puede inscribir y es sin cupo limitado. No se necesita ningún requisito, solamente una evaluación médica para ver las necesidades del futuro golfista. Además, siempre habrá un médico y ambulancia a disposición.

“Todo lo que realizamos es por y para nuestros alumnos, hacemos nuestro trabajo con mucha pasión y nos encanta. No tenemos ayuda ni ningún subsidio para costear los gastos, los palos y pelotas los hemos conseguido por colaboración de donantes que se enteraron de lo que hacemos. Los que participamos no cambiamos lo que hacemos por nada del mundo. El amor y cariño que brindan esos chicos es increíble”, finaliza De Lellis.

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