Personas bondadosas

Las hay y me dejan huella..al volver de Cádiz a Madrid, paramos en Monesterio, una ciudad de Mérida, donde se come muy rico jamón..nos sentamos en un bar en la calle, donde no había nadie y el de al lado lleno..quisimos apoyar dicho negocio familiar que desconocíamos y ya será para siempre nuestro mejor recomendación..nos trataron con tanto cariño, profesionalidad, calidad y humildad..hasta le pusieron agua a Emily , nuestra perrita , que venía sedienta..una gente bondadosa difícil de olvidar.

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