Archivo diario: 02/07/2015

Perro y su amigo discapacitado

UN PITBULL GANA LA BATALLA LEGAL PARA IR A LA ESCUELA CON UN NIÑO CON PARÁLISIS CEREBRAL
Stevie es muy buen perro, un precioso pitbull blanco que no come de la mesa, no hace malos gestos, ni tira de la correa, se lleva bien con otros perros y le encantan las personas, a pesar de todo ello, Stevie, tenía prohibido el paso a la escuela de su mejor amigo, Anthony Merchante, un niño con parálisis cerebral.

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Anthony sufre varias discapacidades graves, como parálisis cerebral, parálisis espástica, un trastorno convulsivo y, además, no puede hablar. Para moverse, depende constantemente de una silla de ruedas.

Por otro lado, Anthony sufre ataques en los que no puede respirar. Stevie está especialmente entrenado para avisar a la gente cuando va a tener uno de estos episodios y sabe cómo subir a la silla de ruedas junto a Anthony para detenerle la cabeza y ayudar a que su respiración no sea obstruida.

STEVIE PASA CASI TODO EL TIEMPO AL LADO DE LA SILLA DE RUEDAS JUNTO A ANTHONY.
La madre de Anthony, Mónica, intentó convencer durante dos años a la Junta Escolar del Condado para permitir el acceso de un perro de servicio entrenado para acompañar a su hijo, pero la dirección escolar le negó tal petición en diversas ocasiones, argumentado que el perro no pertenecía a la escuela y que si lo querían llevar, tenían que ponerle una serie de vacunas adicionales que eran innecesarias, contratar un seguro de responsabilidad civil y que, además, la mamá de Anthony debería pagar por una persona que acompañara al perro en todo momento.

Tras las negativas, Mónica, llevo su causa ante el juez de distrito, y Anthony encontró un amigo en el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

La División de Derechos Civiles del Departamento obligó a cumplir los “Americans with Disabilities Act”, una legislación histórica aprobada por el Congreso en 1990. El Departamento de Justicia argumentó sobre la demanda, que la junta escolar “fundamentalmente no entiende” las normas de ADA, que especifican que las “entidades públicas en general, debe permitir que las personas con discapacidad puedan ser acompañados por sus animales de servicio”.

El juez dictaminó que se trataba de una petición razonable y lógica, de la misma manera que en una escuela se ayudaría a un niño sin discapacidad a ir al baño, se ayudaría a un niño diabético con su inyección de insulina o se permitiría a un niño con discapacidad física el uso de su silla de ruedas motorizada.”

Mónica, de 37 años, que está criando sola a su hijo, ha pagado para entrenar a Stevie bajo las especificaciones de las Normas Internacionales de Asistencia para perros. Stevie puede ayudar a los usuarios en una variedad de formas: puede subirse a la silla de ruedas de Anthony y sentarse en el regazo del muchacho; una vez allí, el perro está entrenado para ayudar a estabilizar la cabeza de Anthony para que su vía aérea no se vea obstaculizada.

Stevie descansa junto a Anthony en la cama cada noche, y son prácticamente inseparables. Los entrenadores dicen que es mucho mejor si los animales de servicio pasan casi todo su tiempo con sus “usuarios”, ya que se genera un vínculo muy especial. Las largas separaciones disminuyen “la capacidad de respuesta y la eficacia del animal”, escribió el experto Bloom.

EN DEFINITIVA, YA ES HORA DE QUE NOS DEMOS CUENTA, EN ESPECIAL LAS INSTITUCIONES, DE LA IMPORTANCIA DE LOS PERROS DE ASISTENCIA PARA PERSONAS CON ESTE TIPO DE DISCAPACIDADES, TANTO EN SUS RUTINAS PERSONALES, COMO PROFESIONALES Y EDUCATIVAS.

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